Martes 29 de marzo de 2005 | Deportiva | Nota Desde hace casi cuatro años, cerca de 250 chicos se reunen de martes a viernes, entre las 17 y las 20, en la Plaza 12 de Octubre, frente a la capilla Nuestra Señora de La Cava, para transformar un espacio público en un campo de deportes, y por qué no, de sueños. Por eso, cada tarde los chicos recorren a paso rápido aquellos caminos angostos, con baldosones de cemento y cloacas al aire libre, que conectan sus hogares con aquel escenario mágico donde juegan a la pelota. De allí se llevan unas cuantas enseñanzas de vida y muchas sonrisas. "La intención es que, por intermedio del deporte, los chicos encuentren otra opción de vida. Que puedan conocer otros valores y que tengan la posibilidad de elegir. Sin opción, uno no tiene libertad de elegir. Nosotros nos entrenamos los días de semana y los sábados competimos con un equipo de fútbol, para los varones -participan en la liga de Vicente López-, y de hockey, para las mujeres. Acá premiamos la actitud por sobre la aptitud. Por eso, a los chicos les decimos que si tienen un amigo que quiere atajar y es manco, que venga. Hay partidos que perdemos como 20 a 0, pero lo importante es disfrutar, divertirse y ser leales", cuenta Melchor, que trabaja junto con un grupo interdisciplinario, integrado por mucha gente del barrio, como Susana Flores, Angi Rivera, Pablo Miño, Andrea Amarilla, María Ester Pedroso, Pedro Martínez, Gregorio Lizarsoin y Víctor Gutiérrez, entre otros colaboradores, como Armincar Bossi. Lejos de La Cava, pero muy próximo a los valores que por allí inculca la Fundación DAD, se erige el Club Ciudad Oeste, en Mendoza. Allí, frente al barrio La Favorita y bordeando la ruta que baja desde El Challao, un predio con canchas de fútbol, hockey y rugby encierra una historia muy particular. Desde hace 10 años, Juan Pablo Di Benedetto, uno de los fundadores junto con Jorge Moa, intenta que más de 400 chicos de los barrios marginales de la capital mendocina tengan la posibilidad de elegir, de cambiar de actitud de vida y de desarrollar sus potencialidades también utilizando al deporte como principal medio de captación y motivación. "La intención fue crear un ámbito deportivo, porque en el país los deportes se han vuelto elitistas. Entiendo que por este camino se puede ayudar, porque acá los chicos desarrollan distintas actividades, como fútbol y hockey, y participan en la liga local y tienen otros motivos para desarrollar una vida normal", cuenta Di Benedetto. El club, que firmó también un convenio con Boca para que algunos chicos puedan entrenarse durante un tiempo en el predio de Casa Amarilla, busca resolver conflictos mediante el fortalecimiento de la comunidad. "Los chicos de clases sociales bajas y empobrecidas encuentran infinitas limitaciones para el desarrollo de sus aptitudes y la obtención de logros, fundamentalmente por la falta de oportunidades y motivación. Es por esto que la práctica deportiva contribuye a abrir nuevos horizontes para ellos", aseguran. Lo cierto es que el Club Ciudad Oeste, que sirvió de inspiración para el proyecto de La Cava, como también la Fundación DAD, llamaron la atención de la Fundación Laureus Sport For Good. Esta, con la gestión de Hugo Porta como presidente de Laureus Argentina, apoya el proyecto con el objetivo de incentivar las acciones que sirven de guía para aquellos chicos que, por su carencia económica, no tienen la posibilidad de elegir un futuro mejor. Y todavía buscan un lugar en el mundo... Por Pablo Tomino Link corto: http://www.lanacion.com.ar/691383 |